Historia del aire acondicionado (parte 1) 

En 1842 Lord Kelvin creó el primer circuito frigorífico que lograba un ambiente agradable y un acondicionamiento del aire. Este primer acercamiento está considerado como el principio del aire acondicionado. No es hasta 1902, cuando realmente se sientan las bases de la refrigeración moderna. El joven Willis Haviland Carrier, considerado el padre del aire acondicionado, trabajó para resolver el problema que sufría el dueño neoyorquino de la imprenta Sackett-Wilhelms en Brooklyn. Existían serias dificultades en la impresión y resultaba imposible alinear las tintas. Carrier detectó que toda la problemática era causada por la temperatura y la humedad del lugar. Así es como diseñó y desarrolló una máquina que a través de tubos enfriados lograba controlar dichas propiedades del ambiente, resolvió el problema del empresario y tuvo lugar la primera unidad de climatización de la historia siendo patentada en 1906 como “El aparato para tratar el aire”. La demanda entre los sectores de la industria no se hizo esperar, el control de la temperatura y la humedad en las fábricas mejoraba de forma notable la calidad de los diferentes productos.

La conquista de los espacios

Después del éxito, en 1915 se fundó la Compañía de Ingeniería Carrier, la cual trabajó para poder garantizar a sus clientes la temperatura y la humedad deseada. En 1922 patentaban la Máquina de Refrigeración Centrífuga, un sistema preparado y destinado para el control de la temperatura en grandes espacios. Esta nueva máquina se diferenciaba de las anteriores por la incorporación de un compresor centrífugo, evitando el uso de refrigerantes que en ocasiones  incluían productos que podían ser tóxicos. El buen resultado se vio reflejado en un enfriador más seguro y eficiente.

El nuevo sistema de aire acondicionado debutó el año 1924 en el sótano de los grandes almacenes Hutson de Detroit, Michigan. La falta de ventilación de este espacio de ventas provocaba serios mareos y malestar a los asistentes, hecho que impulsó la instalación de 3 máquinas refrigerantes en el sótano. Vistos los buenos resultados y la buena acogida por parte de los asistentes, las máquinas de aire acondicionado fueron instaladas en el resto de la tienda.

En 1925, el Teatro Rivoli de Nueva York, hizo el encargo de instalar un aparato de enfriamiento con la intención de aumentar la venda de entradas en esos meses calurosos de verano. Esta acción fue un gran éxito y una muy buena publicidad para el público individual, que por primera vez vivían de cerca la experiencia del aire acondicionado y dejaban de lado los clásicos abanicos.

El gran éxito de esta primera apuesta hizo que rápidamente otros sectores de dimensiones similares, como hospitales, aeropuertos, oficinas y hoteles incorporaran en sus instalaciones estos aparatos.

En 1930, cinco años después del éxito demostrado del Teatro Rivoli, alrededor de 300 salas de cine ya disfrutaban de sus aparatos de enfriamiento.

La gran acogida por parte de la población de esta tecnología que daba el poder de controlar la temperatura de los espacios llevó a los ingenieros a plantearse la creación de aparatos para el uso residencial, de tamaño más pequeño y adaptado a las dimensiones de un hogar.

El Aire Acondicionado llega a los hogares

En 1928 Willis Haviland Carrier desarrolló el primer equipo preparado para enfriar, calentar y limpiar el aire de los hogares. Su comercialización se paralizó a causa de la Gran Depresión en los EEUU y los aires acondicionados diseñados para el uso de particulares tuvo que esperar. No fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando empezó su comercialización y su expansión por los hogares de todo el mundo.

La evolución de los aires acondicionados, tal y como narra su historia, ha sido continua desde su nacimiento en 1906.

Actualmente y desde que llegaron a los hogares la innovación en prestaciones y tecnología tampoco ha cesado. Hoy en día ya podemos hablar de aparatos personalizados, prácticamente insonoros y equipos 100% programables que actúan a través de control WIFI.

La importancia de controlar la temperatura

Tener el control sobre la temperatura y humedad del ambiente no sólo ha repercutido positivamente en la industria y en el bienestar de las personas, multitud de actividades de la vida moderna y actual dependen y son posibles gracias al control exacto de las propiedades del aire.

Un ejemplo que conciencia de los niveles que alcanza la importancia de este avance y que repercute directamente a muchos sectores es el mundo de la alta tecnología. Los centros computacionales dejarían de funcionar a causa de la imposibilidad de producir microprocesadores, circuitos integrados y electrónica de alta tecnología.

Otras áreas que no hubieran podido desarrollarse y alcanzar técnicas como las actuales, son el mundo de la medicina moderna y la aeronáutica así como el desarrollo de países tropicales donde persisten temperaturas altas durante todo el año.

El aire acondicionado sin duda ha cambiado nuestra forma de vivir el día a día y ha proporcionado la posibilidad de crear e inventar muchos otros avances sin los que hoy nos costaría vivir. Estos han sido posibles y se han desarrollado gracias a tener el control sobre la temperatura y humedad del ambiente, gracias a la “máquina para tratar el aire”.

La tecnología, funcionalidades y estética de estos aparatos para climatizar los diferentes espacios ha avanzado a pasos agigantados hasta llegar a los sistemas más actuales de climatización, los aires acondicionados.

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